Cafe con Mistica

Carta de una vela a Don Eterno

Te habías marchado anoche
pero en realidad me fui yo un Lunes 
cuando me invitaste a compartir
y multiplicabas tu infinita luz.

Quería expresar tantas cosas hoy
(o noche siguiente)
pero te fuiste tan pronto
sin que pudiésemos decir algo.
Y yo, así derretida
me vi sin forma en mí misma
muda y llorosa por tu fugaz presencia.

Me quedé buscándote en la anchura de Buenos Aires
tan sola en esa corta y desvaneciente caminata al ómnibus.
El aire secó mi esencia,
petrificándola sin tu adiós.

En la memoria del día
en que me apegué a tu suelo,
y empecé a transformarme
siendo 20 de Enero del 6o. año del siglo…
día de noche en un cine de Santiago
cuando se estrenaba un drama político
y yo tan perdida como hoy que sé llorar
volvería a preguntar quién fuiste
solo para escuchar tus historias de cárcel y exilio,
o al menos para decirnos el título de Clooney.

No te vayas del todo, amigo del alma…
Aún no sé cuál es mi forma.
—–
Buenos Aires, 2010.
En 2006 se estrena en Santiago: «Good Bye and Good Luck».

Mar y Cielo

Mar en negrura atardecida
traes las olas ocultas
arqueando tus sonrisas.

Creo escuchar todavía
el momento en que una de ellas se elevó
previo a chocar contra tu inmensa roca
para decir adiós con tanta gracia
que podríamos haber filmado.

La sal está aglomerada en sí misma
dentro de la ola que te hizo desaparecer.

Y no es que exista tristeza
llorar es ya ahogarse con la misma esencia
donde hemos vivido en este extraño tiempo
en el que la estrella de tu ojo derecho nos ha mirado
constelada
detrás del vidrio del universo;
como foto de un toro sonríe llevándose a las Pléyades al hombro
dejándome ilusiones a penas.

Las noches se van diluyendo
como tinta que se derrama sobre las hojas
borrándonos las letras de todo lo que creímos habernos dicho
escrito o dibujado.

Mancha
estruendo que rompe y derriba al mismo cielo.
Porque aún no siendo convocado el llanto
La sal irrumpe de nuevo, adherente
surcando cicatrices, no solo de sangre.

Y hay algo de nada en todo esto:
tu voz y tu acento
que han terminado por convertirse
en un consuelo a la distancia
y que hoy extraño a eso de las 3:00 de la madrugada.

Luz entre los robles

Una tarde con vos era rodearse de bosque donde se veían evasivos canales de cielo. En la albura de tus dedos se enrollaban destilados litros de lo efímero: aire de aquellas notas danzantes. Ahora Los árboles están abiertos menean la sombra en el suelo jugando a escaparse para dejar pasar las diminutas luces multiplicadas de …

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