Una tarde con vos era rodearse de bosque donde se veían evasivos canales de cielo. En la albura de tus dedos se enrollaban destilados litros de lo efímero: aire de aquellas notas danzantes. Ahora Los árboles están abiertos menean la sombra en el suelo jugando a escaparse para dejar pasar las diminutas luces multiplicadas de sol y luna o el recuerdo vivo de luciérnagas de plata refulgiendo las centellas como duro cuarzo blanco. La habitación aún suena cuando atisban los destellos pimpineantes: pim… pim pirilín pirililín: Se esparcen a dosis, semillas sobre vidrios. Ya nunca se abrirán los ojos que sabían reposar láguidamente en el café hialino que rodeaba dos pupilas espejos negros absorbentes curvaron mi desdicha para ampliar este espacio inadvertido de uno, ausente magnificación de bosque en lontananza deformación inefable que se niega a explorar lo rotundo. —————————————————————————————- Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales. […]
Luz entre los robles
